domingo, 24 de octubre de 2010

¿Pato o Águila?

          Deseo compartir con ustedes esta historia que busca hacernos reflexionar sobre la manera cómo llevamos a cabo nuestra vida y seguramente nuestro trabajo y la manera como dirigimos y educamos a nuestros alumnos.

Pato ó Águila, tú decides...



Rodrigo estaba haciendo fila para poder ir al aeropuerto. Cuando un taxista se acercó, lo primero que notó fue que el taxi estaba limpio y brillante. El chofer bien vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien planchados, el taxista salio del auto dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi.

Le alcanzo un cartón plastificado y le dijo: yo soy Willy, su chofer. Mientras pongo su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi Misión.


Después de sentarse, Rodrigo leyó la tarjeta: Misión de Willy: “Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera mas rápida, segura y económica posible brindándole un ambiente amigable”

Rodrigo quedo impactado. Especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior, ¡¡limpio sin una mancha!!

Mientras se acomodaba detrás del volante Willy le dijo, “Le gustaría un café? Tengo unos termos con café regular y descafeinado”. Rodrigo bromeando le dijo: “N”o, preferiría un refresco” Willy sonrío y dijo: “No hay problema tengo un hielera con refresco de Cola regular y dietética, agua y jugo de naranja”. Casi tartamudeando Rodrigo le dijo: “Tomare la Cola dietética.


Pasándole su bebida, Willy le dijo, “Si desea usted algo para leer, tengo el Reforma, Esto, Novedades y Selecciones…”


Al comenzar el viaje, Willy le paso a Rodrigo otro cartón plastificado, “Estas son las estaciones de radio que tengo y la lista de canciones que tocan, si quiere escuchar la radio”


Y como si esto no fuera demasiado, Willy le dijo que tenia el aire acondicionado prendido y preguntó si la temperatura estaba bien para él. Luego le avisó cual seria la mejor ruta a su destino a esta hora del día. También le hizo conocer que estaría contento de conversar con él o, si prefería lo dejaría solo en sus meditaciones. ...


“Dime Willy, -le pregunto asombrado Rodrigo- siempre has atendido a tus clientes así?”


Willy sonrió a través del espejo retrovisor. “No, no siempre. De hecho solamente los dos últimos dos años. Mis primero cinco años manejando los gaste la mayor parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas. Un día escuche en la radio acerca del Dr. Dyer un “Gurú” del desarrollo personal. El acababa de escribir un libro llamado “Tú lo obtendrás cuando creas en ello”. Dyer decía que si tu te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendrás, muy rara vez no se te cumplirá. El decía: Deja de quejarte. Se diferente de tu competencia. No seas un pato. Se un águila. Los patos solo hacen ruido y se quejan, las águilas se elevan por encima del grupo”.


“Esto me llego aquí, en medio de los ojos”, dijo Willy. “Dyer estaba realmente hablando de mi. Yo estaba todo el tiempo haciendo ruido y quejándome, entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila. Mire alrededor a los otros taxis y sus chóferes… los taxis estaban sucios, los chóferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno a la vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios”.


“Se nota que los cambios te han pagado”, le dijo Rodrigo.


“Si, seguro que si”, le dijo Willy. “Mi primer año de águila duplique mis ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique. Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reservación a través de mi celular o dejan mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos consigo un amigo taxista águila confiable para que haga el servicio”.

Willy era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal.


Posiblemente haya contado esta historia a mas de cincuenta taxistas, y solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les sugería.



Willy el taxista, tomo una diferente alternativa:


El decidió dejar de hacer ruido y quejarse como los patos y volar por encima del grupo como las águilas.


No importa si trabajas en una oficina, en mantenimiento, eres maestro, Un servidor publico,"político", ejecutivo, empleado o profesionista, ¿Cómo te comportas? ¿Te dedicas a hacer ruido y a quejarte? ¿Te estás elevando por encima de los otros?

          Espero que todo seamos águilas en vez de patos. Definitivamente un cambio en nuestra actitud, puede cambiar muchas vida...si cambiamos la manera cómo dirigimos un centro educativo de pato a águila, definitivamente seremos mejores humanos.



Recuerda: ES TÚ DECISIÓN Y CADA VEZ TIENES MENOS TIEMPO PARA TOMARLA



domingo, 17 de octubre de 2010

Lo que NO se debe hacer en un salón de clases: sugerencias para lograr el éxito.

     Cuando era niña y se acercaba el primer día de clases, se generaba en mí muchas expectativas acerca del profesor que ese año me daría a mi y mis 35 compañeras, las clases durante ese año escolar.

     Entre todas se generaban mil opiniones, pero en lo que sí coincidíamos era en esperar que fuese el mejor o la mejor maestra del colegio, porque en gran medida eso es lo que siempre esperamos: el mejor maestro!.

     Mientras vamos creciendo y asistimos a la escuela secundaria, luego a la universidad, postgrados y diplomados,  nuestras expectativas u opinión de lo que es  un excelente maestro van cambiando, pero en igual medida nos convertimos en personas más críticas y exigentes ante la persona que nos inculcará una seria de conocimientos para nuestro provecho personal y profesional. En este sentido, muchos hemos tenido la suerte de compartir las clases con ilustres personajes de la docencia, mientras que para otros por el contrario, ha sido su pesadilla.

      Tan importante es la preparación de un docente en su especialidad y su influencia en la percepción del maestro que tenemos a cargo de un salón de clases, que puede generar incluso que muchos abandonen la escolaridad o por el contrario lleguen a ser doctores en sus áreas porque han tenido una experiencia positiva en la escuela.

       Para lograr que los alumnos nos recuerde como el mejor maestro que han tenido, les invito a seguir los siguientes tips sobre algunas conductas que se deben evitar frente a un salón de clases, si queremos salir victoriosos de la misma:


• No improvisar: no se presente a la clase improvisando la lección, las situaciones imprevistas crean desconcierto y confusión. Tómese su tiempo para planificar lo que dará en 45 minutos de clases a su grupo de alumnos, ustedes y ellos lo agradecerán.

Dé ejemplos: no llegue a la teoría sin antes dar ejemplos prácticos relacionados con la experiencia de los alumnos. Es más fácil lograr explicar algo desde lo vivido que simplemente explicarlo sin relacionarlo con anécdotas o ejemplos.

Sea creativo: no lea las historietas ni los ejemplos. Nárrelos en forma espontánea, eso hará la clase más interesante y atractiva para los alumnos.

Equilibrar las intervenciones: cuando trabaje con grupos pequeños (no más de 20 alumnos) procure evitar que ciertos miembros de éstos, monopolicen las intervenciones. Recuerde que usted es el maestro no ellos.

Atienda a todos: No pase por desapercibidos a los niños silenciosos, tímidos o lentos, ellos también pueden dar su aporte durante la clase. Evite que los demás se burlen de su intervención y aplauda su esfuerzo frente al grupo.

Centre el tema de la clase: no permita que la clase se desvíe del propósito original. Evite caer en discusiones que lo alejen del tema y lo lleven a especulaciones. De igual manera es importante no permitir que los estudiantes queden con ideas equivocadas o confusas, pero evite a la vez que se sientan defraudados, inoportunos o ignorantes.

Evite preguntas de difícil respuesta: no formule preguntas en forma individual cuando considere que éstas lucen abstractas o difíciles para los niños.

Evite los espacios en blanco: no deje que durante la clase se presenten lagunas o largos períodos de silencio, desorientación o confusión. El trabajo perderá su impulso o interés. No se detenga para pensar “ahora, ¿qué haré?”, Usted y los alumnos deben saber hacia dónde van.

• Demuestre conocimiento: nunca diga al curso “en verdad, esto puede funcionar, pero no estoy segura”, usted perderá la confianza del curso. Es mejor decir: “voy averiguar que puede suceder, y en la próxima clase les daré la respuesta”

• Evite discusiones una vez concluido el tema: no permita que los grupos continúen la discusión una vez que ha llegado la etapa de hacer las conclusiones. Esto reduce el impacto de la lección y el énfasis en la práctica de la herramienta.

Mantenga la rutina: no cambie el formato de la clase, especialmente en lo referente a la distribución del tiempo. Es igual de importante establecer las normas desde el principio y no cambiarlas durante el año escolar.

• Relájese: no sea demasiado serio y evite usar la autoridad como elemento de presión. Los chistes o anécdotas oportunas ayudan a que la clase sea más amena. Tampoco trate de imponer su criterio pues esto limita la creatividad y la iniciativa de los alumnos.

No se asuste: cuando una idea no produzca la reacción esperada en los estudiantes no la cambie en forma inmediata. Evite demostrar miedo o temor ante la clase.

• Ponga pensar a sus alumnos: no trate de hablar o pensar por los alumnos, ni permita que ellos tengan una actitud pasiva de oyentes o espectadores durante la clase. Procuro que los alumnos sean parte de la clase, involúcrelos.


Son sólo algunos tips, que seguro los ayudará a enfrentar el día a día en la escuela, sin embargo, sin amor a la profesión es poco lo que se puede lograr, por eso los invito a enamorarse de lo que hacen, de esta manera la vida será más placentera y sus alumnos se lo agradecerán toda la vida.

Feliz día!!